PresupuestoComienza en una hora las sesiones plenarias que hoy y mañana se desarrollaran en la Asamblea de Madrid y que conformarán definitivamente los Presupuesto de la Comunidad de Madrid para el año 2010. Tras días y días debatiendo, horas y horas dedicadas a proponer y enmendar. Cerca de 1200 enmiendas ha realizado el Grupo Parlamentario Socialista y a penas algunas de cortesía serán aprobadas por la apisonadora de la mayoría del PP en la cámara.

Algo falla cuando en un momento tan delicado, económicamente hablando, los grandes partidos no son capaces de acercar posturas. “Dos no riñen si uno no quiere”- les recordaba a los televidentes el otro día en la entrevista del Circulo en Telemadrid. “Dos riñen si los dos quieren”- me contestaron los periodistas.

Todos llevábamos razón, pero se influye más sobre la realidad y tiene la responsabilidad, fundamentalmente quien gobierna. Esperanza Aguirre en un primera reunión en Sol con Tomás Gómez, acepto llegar a acuerdos sobre estos presupuestos, pero de aquel compromiso jamás se supo. He oído el mensaje de la responsabilidad del gobierno en otros ámbitos, ese mismo discurso lo vertebra el PP Nacional, respecto al Gobierno de España, pero luego no lo aplican en Madrid. Hoy el Partido Popular no tiene la capacidad de observar y hacer suya como buena, alguna propuesta socialista. La cuna de los últimos restos del naufragio del pensamiento neocon, en el mundo entero, se encuentra en Madrid y lo abandera y reivindica Esperanza Aguirre. Supongo que ese liderazgo exige pocas concesiones al adversario político. A pesar de que yo siempre he defendido que la política debería ser el arte del consenso, no de la confrontación. Confrontar es lo más sencillo, lo más difícil es acercar posiciones.

La realidad es que es una pena observar cómo, cuando en el mundo entero se dan pasos hacia el control y la regulación de los mercados o incluso como en el Reino Unido se dan pasos para gravar algunas transacciones financieras, aquí en Madrid, Esperanza Aguirre sigue pensando que las desigualdades las corrige el mercado, ese mercado suyo que nos ha llevado a la mayor crisis económica que se conoce en la historia.

El Presupuesto de la Comunidad de Madrid, bien merecía algún punto de encuentro, alguna dosis de generosidad navideña, para beneficiar a los madrileños, a nadie más. Pero parece que por mucho que predican no creen en la Navidad.

Deberemos esperar al próximo año, donde por estas fechas a parte de un nuevo presupuesto, estaremos ya a un suspiro de la confrontación electoral. Un año en política puede ser eterno, un año en Madrid, puede ser nada. En un año la política en Madrid, puede hacernos pasar por casi todo. Esperemos que todo sea para bien.