Algunos economistas describen la debilidad del modelo productivo europeo y de los países donde su economía ha sido agraciada por el apoyo (en forma de rescate) de la troika formada por la Comisión de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, como el mal endémico que impide la evolución de sus respectivas economías y en su conjunto, la de toda la zona euro.
Pero cuando hablan de impulsar un nuevo modelo productivo, lejos de profundizar en la investigación científica y tecnológica, lejos de impulsar nuevos modelos de generación de riqueza que permitan desarrollar sociedades basadas en el bienestar social, los gurús de la economía mundial están estudiando el “modelo Shenzhén”, imagen internacional de la fábrica global china.
En el informe que el Banco Mundial elaboró en febrero de este año denominado “China 2030: building a modern, harmonious, and creative high-income society”, un grupo de expertos del Banco Mundial y del gobierno chino examinaron la situación presente y futura de la economía del dragón. En él ya se recomendaron algunas medidas curiosas, la paradoja es que China se ha convertido hoy para muchos ultra liberales en el modelo productivo a seguir.
¿Cuál es el modelo político chino a seguir? En el citado informe del Banco Mundial los expertos expusieron numerosas propuestas económicas y fiscales pero quizás obviaron, por un exceso de diplomacia, un análisis más exhaustivo sobre su moderno modelo político comunista y su influencia en el sistema de producción del país. Tampoco profundizaron en el impacto que pueda tener el XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) el próximo mes de octubre. Un acontecimiento político de primera magnitud teniendo en cuenta que se producirá el relevo en la cúpula del poder.
¿Y su modelo económico? En todos los informes los economistas hablan del modelo productivo chino como el ejemplo a seguir y con ese argumento algunos están empeñados en destruir y recortar el estado del bienestar para condenarnos a la miseria en la vieja Europa. La pregunta que nos hacemos es ¿qué modelo económico nos proponen para Europa? ¿Quieren convertir Atenas, Roma, Lisboa o Madrid en Shenzhén?
Shenzhén era hace tan sólo 20 años una pequeña aldea de pescadores. Hoy es la Silicon Valley de China donde trabajan catorce millones de habitantes. En ella se ubican las principales factorías de las compañías occidentales más importantes. Millones de seres humanos trabajan en naves industriales jornadas de 16 horas diarias, seis días a la semana y con una media salarial de unos 100€ al mes.
En Shenzhén, por poner un ejemplo, está las principales instalaciones de Foxconn, la gran fábrica de Apple, donde trabajan más de 420.000 personas con cláusulas en sus contratos que eximen a la empresa de toda responsabilidad en caso de autolesión o suicidio por parte del trabajador. De hecho, numerosos estudios e informaciones periodísticas como las elaboradas por The New York Times o The Mail on Sunday, han dejado en evidencia estas lamentables circunstancias laborales.
Llama la atención que en dichas factorías producir un teléfono móvil de última generación, un Iphone por ejemplo, tenga un coste de 4,6 euros de mano de obra cuando ese mismo móvil luego es comercializado en Europa por 800 euros.
Por lo visto alguien ha pensado que Europa no puede ser una isla de bienestar y democracia en el mundo. Alguien ha diseñado el planeta por espacios geopolíticos de interés económico: unas zonas para extraer recursos naturales y energéticos, otras para manufacturarlos y crear productos de consumo y otras para su comercialización, todo a muy bajo coste, todo para hacer un gran negocio en tiempo record. Sin embargo, la codicia desmedida, está provocando la desaceleración del sistema a gran escala y una estela de miseria y de retraso de varias décadas entre las próximas generaciones de seres humanos.
Ante esta situación algunos comparan costes de un lado al otro del mundo y quieren tasar el precio de todo, hasta de la democracia. Y quizás sea mucho más barato un solo tirano que miles de representantes democráticamente elegidos por millones de ciudadanos en cada una de las instituciones, pero el precio a pagar, solo lo conocen quienes perdieron hasta la vida por defender la libertad décadas atrás. Los políticos irresponsables y demagogos y las voces coriáceas que mediáticamente avalan esos discursos, confundiendo valor y precio son despreciables, son simplemente los nuevos ejes de transmisión del totalitarismo en algunos países de Europa.
Hoy el sistema operativo mundial, en su núcleo, está infectado por el virus de la desesperación. Nadie aún ha diseñado un antivirus efectivo; quizás haya que apagar el sistema y formatear todo el equipo. Pero que nadie lo aproveche para vendernos la moto de que la salida a esta crisis es apagar todo, hasta la democracia y encender un nuevo y moderno ejecutable de esclavización, reivindicando el modelo Shenzhén para Europa. Ese programa es tan antiguo y obsoleto que no debería funcionar en este, ni en ningún otro lugar del mundo.
Enhorabuena por el artículo, me ha parecido muy ilustrativo. Ya es hora de que los políticos añadan algo más que críticas y tensiones.
Es una vuelta de tuerca más sobre el camino que estamos haciendo entre todos… Y sobre el que, como decía Machado, no hay que mirar atrás. Pero que es incierto, ciertamente injusto, devora culturas y tradiciones y todo para que cuatro hambrientos de poder controlen este planeta a costa de millones de hambrientos de libertad y sustento.
Gracias por la reflexión. A partir de ahora te seguiré en tu blog. Lo recomendaré a mis contactos.
DI QUE SÍ!! YA ESTÁ BIEN DE MINORITARIOS QUE SE APROVECHAN DE LA CRISIS DEL SISTEMA PARA HACERSE FUERTES A BASE DE DEMAGOGIA Y POPULISMO.
SÍ, VA POR LOS PARTIDOS MINORITARIOS QUE COMO NUNCA HAN GOBERNADO SE LES HINCHA LA PANCARTA A BASE DE DECIR LO QUE QUEREMOS OÍR. PERO ANTES ME QUEDO CON LOS DEMÓCRATAS DE SIEMPRE, CON LOS PARTIDOS QUE HAN PASADO PENURIAS PARA SER HOY PARTE INTRÍNSECA DE LA DEMOCRACIA.
NO AL POPULISMO BARATO. SÍ A LOS NUEVOS POLÍTICOS DE PARTIDOS CON TRADICIÓN DETRÁS.
Felicidades por el artículo, están aprovechando la crisis para cambiar el sistema y poder hacer lo que siempre quisieron y no pudieron.